Lo mejor, los ojos súper expresivos de Ana Torrent, - entonces tenía 7 años -, y las conversaciones en susurros entre las dos pequeñas.
Curiosidad: Rodada en el pueblo segoviano de Hoyuelos. Los personajes se llaman como ellos en la vida real. Víctor Erice decidió cambiarles los nombres a todos los protagonistas por sus propios nombres de pila porque Ana Torrent no entendía por qué la gente se llamaba de una manera, y luego cambiaba el nombre…